viernes, 7 de septiembre de 2012


2006 Encinas, 2012 Monreal
En los partidos llamados de izquierda en nuestro país, como en todos los partidos políticos, hay gente valiosa, preparada, con trayectorias públicas importantes, que podría ser sustento y guía de sus organizaciones políticas, pero que lamentablemente (algunos) han sido deslumbrados por el personaje mesiánico que resulta ser Andrés Manuel.
Todos recordamos el bloqueo de Paseo de la Reforma, en el D.F. en 2006, cuando AMLO perdió la elección. Se esperaba una actitud diferente, más clara y firme por parte del Jefe de Gobierno, que en aquel entonces era Alejandro Encinas, una figura que había crecido considerablemente dentro del PRD y gozaba de prestigio político. Sin embargo, decidió dilapidar todo su capital profesional para servir (tal vez de manera servil) al tristemente célebre ex candidato a la presidencia de su partido. Y ¿quién es ahora Alejandro Encinas?
En la historia reciente, quizá el presente todavía, ese penoso papel le ha tocado al cada vez más extraviado Ricardo Monreal, llegando al extremo de intentar fabricar pruebas de sus dichos de forma vergonzante y mostrando una ignorancia total de las leyes que él mismo, antes como diputado y ahora como senador (y en unos días otra vez como diputado), debería conocer a la perfección.
Pero lo que ha sido toda una revelación histriónica, es la presencia de Monreal ante cámaras y micrófonos de los medios de comunicación. Su serenidad aparente encubre un cinismo de grado superlativo. A sabiendas de que miente vil y descaradamente, de que las pruebas que dice poseer son fabricadas y que la “guerra” que pretenden, “es una guerra perdida”, insiste una y otra vez, dilapidando también su cada vez más escaso capital político. La pregunta, “¿y todo para qué?” (sin proponérmelo ya he citado dos temas musicales, uno de la banda Bacilos y el otro de Intocable).
Verdaderamente resulta asombroso cómo dos políticos de la talla de Encinas y Monreal se prestaron, cada cual en su tiempo, para servir de esta forma a López Obrador. ¿Cuál es el proyecto?, ¿adónde quieren llegar? Con su actuar se descalifican a sí mismos para contender en el futuro, ¿por la Presidencia de la República? Y si están pensando en hacer nuevamente candidato al ex candidato AMLO, creo que ya perdieron la razón.
En fin, cada quien tiene derecho a decidir el camino que cree más conveniente, pero el camino que ha seleccionado la izquierda los aleja cada vez  más de lograr su objetivo. Baste observar todos los “movimientos sociales” que han sido y siguen siendo fabricados.
Las elecciones en México tienen sus reglas, podrán no estar de acuerdo todos, y entonces será necesario promover su reforma. Mientras tanto quién participa en el proceso electoral, las asume y las reconoce tal cual son, por el solo hecho de participar.

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