lunes, 7 de noviembre de 2011

El compromiso político



En las anteriores colaboraciones espero haber conseguido  esbozar  algunas ideas que, en mi opinión, son importantes para definir el rumbo de una administración municipal. Ni uno ni varios libros serían suficientes para agotar el tema  y  estoy convencido de que la parte teórica es únicamente  la estructura en donde se apoya el gobierno local, dado  que no hay normas, controles o sistemas que acoten por completo el libre albedrío de los funcionarios y servidores públicos.
Por eso, en esta ocasión deseo hablar de un tema que no forma parte de la literatura administrativa, pertenece totalmente a la esfera de lo político, pero que es fundamental, básico, indispensable, necesarísimo, (etcétera, etcétera, etcétera), para que se entreguen buenos resultados, los resultados que la población espera al momento de elegir un ayuntamiento. Y ese asunto no es otro que el compromiso que asume cada uno de los integrantes de los cabildos cuando es postulado por su partido político y luego electo por la ciudadanía.
Sería muy interesante preguntarle a cada una de las personas que aspiran a ser parte de un ayuntamiento (y que ellas mismas se lo preguntaran) ¿en qué momento surgió su deseo de participar?, ¿cuál fue el hecho que generó esa inquietud?, ¿por qué cree que debe ser él o ella, quien participe y no otra persona?, ¿cuáles serían sus prioridades una vez estando en funciones?,  y ¿qué resultados espera entregar a la población, personalmente, cuando termine su responsabilidad pública? Las respuestas nos darían sin duda la dimensión de su compromiso político con la comunidad a la que esperan servir.
Una vez obtenidas las respuestas a estas preguntas,  a los ciudadanos nos correspondería  contrastarlas con la trayectoria personal, profesional y pública de cada uno de los interesados para observar su congruencia con los hechos y así tener una decisión informada al momento de votar.
Esta sería, desde mi punto de vista, la parte más importante para asegurarnos buenos gobiernos  municipales: que por encima de los compromisos personales o de grupo, esté el compromiso con toda la población a la que deben servir.    
Las administraciones municipales eficientes requieren de  experiencia, capacidad, preparación, principios y valores, y de servidores públicos capaces de comprometerse íntegramente. No se trata de ver quién quiere, sino quién se compromete y puede cumplir.

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