sábado, 28 de enero de 2012

La forma y el fondo de las campañas electorales


Estamos ya en plenos procesos electorales. Con las reglas  nuevas o más recientes, los partidos políticos pueden realizar procesos o elecciones internas para designar a sus candidatos y, aun cuando el tiempo de campaña se redujo, con los procesos internos vamos a presenciar varios meses de mucha información y también desinformación político – electoral.
Así, en el ámbito de los candidatos a la Presidencia del país, el PRI y sus partidos aliados tiene ya a su candidato en la figura de Enrique Peña Nieto, el PRD y la alianza que han formado designó como su abanderado a Andrés Manuel López Obrador, y el PAN está, precisamente, realizando su proceso interno con tres precandidatos. Por eso tenemos ya algunas semanas escuchando de todo: las propuestas de los candidatos o precandidatos, pero lamentablemente y con más insistencia, también las descalificaciones que realizan algunos en contra de sus competidores, como único y más valiosos argumento de sus discursos.
Estos personajes esperan cifrar su éxito en los tropiezos y errores de los otros contendientes. ¡Qué pobreza de campañas y qué desesperanza para México si alguien obtuviera el triunfo por esta vía! Imagínense ustedes que ganara, no el que tiene el mejor proyecto o programa, sino el que logró magnificar los desaciertos de sus contrapartes. Ya en el gobierno, esa actitud se convertiría en la justificación de incapacidades apelando a los “errores del pasado”, que no son sino versiones a modo de la Historia Nacional.
Habrá que estar atentos a identificar el fondo, la propuesta, el argumento sólido.   Dediquemos algún tiempo para informarnos, para que al momento de decidir por quién votar, la razón sean los resultados que esperamos de ese gobierno y no sólo si el candidato o candidata nos parece simpático, simpática o buena persona; esto no es suficiente. Necesitamos revisar los resultados de sus gobiernos (si es que han gobernado) y  los de sus equipos de trabajo.
En este orden de ideas quiero referirme al tropiezo de Enrique Peña Nieto con el asunto de los libros y los autores. Se dedicaron muchos litros de tinta, toneladas de papel,  decenas de horas en radio y televisión y no se diga de los espacios en  las (tan en boga) redes sociales, para magnificar un hecho con el que se pretendió definir, describir y asimilar  toda la vida y trayectoria del ex gobernador del Estado de México. Nada más fuera de toda proporción y,  yo diría, de elemental razón.
Es fácil quedarnos con la anécdota, el chiste, la descalificación, pero México es cosa seria, tan seria que en manos de los gobiernos esta la tranquilidad y el bienestar de nuestras familias.
¡Vayamos al fondo de las propuestas en las campañas electorales! 

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo, generalmente los candidatos con menos experiencia o que han llegado por imposición basan sus campañas en la descalificación de sus oponentes, yo creo que deberían de considerar las prioridaes de las comunidades, para hacer planteamientos reales, que ayuden a mejorar a nuestro querido País. Tambien sería importante exigir que se cumplan esas "buenas" propuestas, porque una vez que terminan las campañas comunmente no volvemos a saber de los candidatos, sino hasta las siguientes elecciones y para fortuna de ellos tal parece que no tenemos memoria y todo se nos olvida. Necesitamos participar de una manera más activa en la vida política de México.

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