¿Por qué son ineficientes las administraciones municipales? 3
Planeación, programación, presupuestación
He sido testigo de cómo ha evolucionado la administración pública municipal en el Estado de México. Mi primer contacto con la materia fue en 1981, precisamente en el área contable de la tesorería. En aquellos días la Contaduría General de Glosa (hoy Órgano Superior de Fiscalización) se empeñaba por lograr que los municipios llevaran auténticamente una contabilidad, ya que en muchos casos solo presentaban simples relaciones de ingresos y egresos, y este hecho limitaba tanto la posibilidad de ejercer una buena administración como la posibilidad de fiscalizarla (auditarla) adecuadamente.
Hoy, a 30 años de distancia, los sistemas, métodos y procedimientos de administración utilizan técnicas más avanzadas. Oímos hablar de Planeación, Programación, Presupuestación, del Presupuesto por Programas, solo por mencionar las más populares, herramientas que, en mi opinión, facilitan la dirección y el control a los gobiernos municipales, independientemente de que son de aplicación obligatoria.
Cabe entonces preguntarnos ¿porqué los resultados de las administraciones municipales no son contundentes?
Sin el ánimo de simplificar demasiado el tema, que sería materia de varios libros, y considerando también que la respuesta más rápida y frecuente es la de que no hay dinero, creo que con los recursos de que disponen las administraciones municipales se podrían tener mayores logros, la cosa es que tomen en serio las herramientas administrativas y que las decisiones de gobierno se basen en los reportes e informes que producen los sistemas.
Y aquí, otro recurso frecuente: por razones de carácter político tenemos que… aún cuando no está en el plan, en el programa o en el presupuesto, si hay dinero se hace y si no se compromete, con lo que se le da al traste a todo lo proyectado. Pero esta es precisamente la prueba de que la planeación y sus sistemas correlativos no se elaboraron adecuadamente, porque dejamos de incluir asuntos relevantes y probablemente se incorporaron otros de menor jerarquía.
Una adecuada planeación, de la mano con los programas municipales y estos racionalmente vinculados al presupuesto permiten tener una visión precisa del rumbo que lleva la administración municipal, identificar las desviaciones y sus causas y a partir de esta información tomar adecuadamente las decisiones.
Se debe considerar a éste proceso más que una obligación normativa una valiosa herramienta de trabajo.
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